viernes, 21 de junio de 2013

La dinastía sigue su curso

 Tenemos campeón de la NBA, y tenemos dinastía. Los Heat han conseguido su segundo anillo consecutivo en un séptimo partido que, como toda la serie, pasará a la historia de la NBA. Hemos visto una final de una calidad exquisita, con dos equipos completamente diferentes mostrando sus estilos en el campo. Con un señor llamado Tim Duncan demostrando por qué es el mejor ala-pívot de la historia, a pesar de sus 37 años. Con un LeBron James superando poco a poco las dificultades que la serie imponía poco a poco. Y, por supuesto, con siete partidos completamente distintos que nos han permitido vivir una final de escándalo, muy alejado de lo que se esperaba en un principio.

Anoche LeBron sabía lo que se jugaba, y no se andó con chiquilladas. En los anteriores encuentros le había costado demasiado entrar en calor y comenzar a anotar puntos, pero esta vez no fue el caso. Desde el minuto 1, James aportó en ambos lados de la cancha, manteniendo a su equipo por delante en el marcador durante la mayor parte del encuentro. La sensación que daba en todo momento era que Miami podría escaparse cuando quisiera en el marcador. Pero San Antonio es un equipo durísimo, con cuatro anillos a sus espaldas para un tal Duncan y con un chaval, llamado Kawhi Leonard que, a sus 21 años, se está haciendo un hueco entre las estrellas de la NBA. Anoche el chaval fue el estilete principal de San Antonio con 19 puntos y 16 rebotes, un auténtico partidazo para alguien que juega sus primeras finales. Es un chico especial, igual que lo ha sido toda la vida LeBron.

Hablando de James, la bestia logró lo que no había conseguido en ningún otro partido de la serie: anotar de 3. Hasta 5 triples anotó James en el encuentro, flotado constantemente por un Leonard que se equivocó mucho en la defensa del rey, permitiendo a James terminar con 37 puntos, aunque estuvo intratable durante los 48 minutos. La sorpresa de la noche la protagonizó un tal Shane Battier. El jugador más sucio de la NBA se había planteado incluso la retirada después de la serie de Indiana y gran parte de esta última, en la que hubo partidos que no jugó ni un solo minuto. Anoche le salió cara en la moneda al exjugador de Memphis y cosechó 18 puntos con 6/8 en lanzamientos de tres, siendo uno de los 5 jugadores de los Heat que consiguieron anotar (curioso dato).


Llegados al último cuarto, mejor dicho, llegados a los últimos segundos del encuentro, nos encontramos con Miami 2 puntos arriba y posesión para San Antonio. La defensa de los Spurs había permitido una jugada bastante clara, con Duncan defendido por Battier. Solo necesitaba el gancho de toda la vida, algo que había practicado durante su longeva etapa en la NBA. La cogió Duncan, dispuesto a hacer su trabajo, se zafó con facilidad de Battier y soltó el gancho, con un resultado completamente diferente al que todo el mundo esperaba. Duncan falló el gancho, falló el palmeo y la pelota fue para Miami. Cuando los Heat pisaron la mitad de la pista de San Antonio, Tim golpeó el suelo con fuerza, sabedor de que el partido estaba perdido, y que una oportunidad así no se podía dejar escapar jamás. Le tembló la mano a Duncan, demostrando un poco de humanidad, toda la que no había demostrado durante la serie. A partir de ese momento, San Antonio fue un juguete en manos de Miami. El físico había dicho basta, los texanos habían inclinado la rodilla. “Pronto la liga será tuya” le dijo Duncan a LeBron cuando se llevó su último anillo en 2007. Ahora la liga es suya, y Tim es un espectador más ante el show del rey, que parece no tener fin (88-95).

lunes, 17 de junio de 2013

Don Manuel "Manudona" Ginobili

En primer lugar, pido disculpas por no haber subido crónica del anterior encuentro, el que igualó la serie a 2 debido a problemas de estudios. Anoche los Spurs volvieron a comportarse como un pedazo de equipo con todas las letras. La clave del encuentro fue, como casi siempre, tener al mejor entrenador del mundo. Popovich volvió a dar una lección de cómo entrenar y mover piezas a medida que pasa una serie. Ginobili venía haciendo unos playoffs desastrosos, llegando a plantearse incluso la retirada la próxima temporada. Ante este bajón del jugador argentino, al entrenador no se le ocurrió otra cosa que meter a Manu en el quinteto titular, sabedor de que, ante las críticas, “Manudona” responde como ningún jugador de la NBA.

Y así fue: el argentino participó en los primeros 10 puntos del equipo, con un triple, una canasta y dos tiros libres, más una asistencia a Duncan para un mate espectacular. La batalla estaba vencida, Ginobili era el de siempre. El transcurso del partido, a partir de este momento, fue un calco del tercer partido de la serie, con unos Spurs por delante en el marcador y unos Heat sufriendo sin parar la gran defensa y, sobretodo, el enorme ataque de San Antonio. Cuando no era Ginobili, aparecía Duncan con una lección de juego bajo la pintura espectacular (17 puntos y 12 rebotes para el “jovenzuelo”). Cuando no aparecía Duncan, era el turno de Parker (26 puntos y 5 asistencias) o de Danny Green, que ya ha superado a Ray Allen como el jugador con más triples convertidos en una final (anoche consiguió un 6/10 para 24 puntos). Pero, por supuesto, el jefe del equipo de San Antonio fue Manu, que consiguió 24 puntos y 10 asistencias, muchos de estos puntos en los momentos calientes del encuentro.

La clave del encuentro estuvo, una vez más, en el tercer cuarto. Los Spurs habían cosechado una importante ventaja durante la primera mitad que, en cuestión de décimas de segundo, los Heat remontaron al comenzar la segunda. Llegaron a ponerse a un punto los de Florida, pero, cómo no, tuvo que aparecer Danny Green con dos triples seguidos, acompañados de un canastón de Manudo que encendía a la grada. La ventaja volvía a ser cómoda para San Antonio. Un nuevo arreón de los Heat comandado por LeBron (25 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias), parecía acercar de nuevo a su equipo hacia un final igualado de marcador, pero fue remar para morir en la orilla. A partir de ese momento, Popovich decidió que era momento de dar entrada de nuevo al héroe del partido: apareció Ginobili de nuevo para colocar un espectacular parcial de 19-2 en el marcador para San Antonio. El partido estaba liquidado, ya solo quedaba ver la exhibición de triples de Ray Allen. La serie vuelve para Miami con dos match-balls para los pupilos de Spoelstra, que van a tener que soportar la presión de un equipo que tiene más hambre que nunca (104-114). 

miércoles, 12 de junio de 2013

Sangre por sangre

San Antonio decidió devolverle anoche a Miami el mazazo que habían recibido previamente. Pudimos ver una auténtica lluvia de triples por parte de unos Spurs completamente desatados, que lograron el récord de lanzamientos de tres convertidos en un partido de la final de la NBA (16 triples). Los principales artífices de este auténtico chaparrón fueron dos jugadores que se ha sacado Popovich de la manga: Por un lado, Danny Green, jugador que había sido cortado por equipos como Cleveland (cuando estaba LeBron por allí), anotó 7 triples en 9 intentos, a un solo triple del récor de Ray Allen; por otro lado, Gary Neal, jugador conocido por todos los seguidores españoles por su paso en equipos como el Barcelona y el Unicaja, anotó 6 triples en 10 intentos, para terminar con una actuación conjunta de 51 puntos y 13 triples.

Eso fue lo que ocurrió anoche. Miami fue incapaz de ponerse por delante en ningún momento del partido (aunque sí hubo dos empates), y LeBron fue una especie de juguete roto en manos de Kawhi Leonard, que a partir de ahora va a ser considerado un defensor de élite. El joven jugador dejó a James en 15 puntos y un 7/21 en tiros de campo, algo que no le pasaba desde hace mucho tiempo. James lleva 3 encuentros seguidos sin superar los 20 puntos, algo que no ocurría desde, precisamente, aquella final que disputó con los Cavaliers frente a estos Spurs. San Antonio no necesitó un buen partido de Parker y Ginobili, si no que ambos se quedaron en 13 puntos y 12 tiros.

El partido se rompió definitivamente entre el tercer y el comienzo del último cuarto. Después de haber logrado en el tercero una ventaja expeditiva, Miami remontó un poco gracias a 7 puntos seguidos de LeBron, pero un tiempo muerto de Popovich a falta de 30 segundos para el final del cuarto (¿qué les dirá?) se tradujo en dos triples seguidos. Por si fuera poco, al comienzo del último periodo, el aluvión de triples que cayó sobre Texas fue brutal. No hubo ni una oportunidad para Miami, que terminaron por sacar a los jugadores de reserva, ya que incluso sin Ginobili, Parker y Duncan en pista, los Spurs se estaban pegando una auténtica merienda.


Quedan dos partidos seguidos en el Álamo, y la sensación que ha quedado con este partido es que Miami no lo va a pasar muy bien si quiere ganar su segundo campeonato seguido (77-113)

lunes, 10 de junio de 2013

Una vez más, el banquillo

Los Heat ponen el empate a 1 en la eliminatoria gracias, una vez más, a los secundarios. Cuántas noches habrán salvado Chalmers y compañía a los pesos pesados del vestuario… con un partido horrible de LeBron, superado completamente por la defensa de San Antonio, tuvo que ser Mario Chalmers el desatascador del encuentro. Cuando peor estaban las cosas para los Heat, con los Spurs aguantando sin problemas los embites de Miami, apareció Chalmers con dos 2+1 consecutivos (terminó con 19 puntos), acompañados de un triplazo de Miller (3/3 en triples anoche) que rompió completamente el partido. Los Spurs no tuvieron respuesta posible ante ese destello de magia que tantas veces ha permitido a los Heat destrozar a sus rivales.

En unos minutos, la diferencia pasó de -2 a +15, sin ningún tipo de problema. El banquillo de Miami estuvo esta vez muy acertado con 45 puntos, demostrando por qué los Heat tienen el mejor equipo de la liga. Aportaron todos los jugadores que pisaron el parqué, algo que se traduce en victoria cada vez que le ocurre a los de Florida. San Antonio, por otro lado, sufrió en sus carnes el horrible partido de Parker, con 5/14 en tiros de campo y 5 pérdidas, sumado al 3/13 de Duncan, al que se le notó completamente agotado. La defensa de Miami fue una auténtica apisonadora para los Spurs, que cometieron hasta 16 pérdidas, 12 más que en el primer partido. El único que se pudo salvar de la quema fue Danny Green, un robot que no entiende de defensas. El alero inventado por Popovich terminó con un 6/6 en tiros de campo, incluídos 5/5 en triples, pero esto no sirvió de nada para evitar la derrota.

Ahora vienen tres partidos consecutivos en el Álamo, donde los Spurs esperan sentenciar completamente la eliminatoria, ya que la vuelta a Miami podría significar la pérdida del anillo. En casa, los texanos no van a dar tantas concesiones, y dos partidos seguidos malos de Parker y Duncan es algo que no se contempla en este mundo (84-103)

viernes, 7 de junio de 2013

El base más infravalorado de la NBA

Pues comienza la final con una declaración de intenciones clara por parte de San Antonio: “esto no va a ser ningún paseo”, parece que dicen las miradas de los jugadores de los Spurs a cada minuto del encuentro. San Antonio demostró por qué ha llegado hasta la final con la facilidad insultante con la que lo ha hecho, mientras que Miami sufrió auténticos atascos ofensivos en la segunda parte, echando a perder todo el trabajo realizado en la primera.

En la primera mitad, incluso en el tercer cuarto, unos Heat inspirados conseguían mantener a raya a los Spurs con diferencias de entre 4 y 6 puntos, incluso 8 en ocasiones. La otra lectura provenía de San Antonio (o San Francisco, según Sergio Ramos), que aguantaban en el marcador sin la necesidad de tener el acierto de un Duncan que empezó el partido con un 0/6 en tiros de campo (a medida que pasaba el encuentro los números de Tim fueron creciendo hasta los 20 puntos y 14 rebotes finales). Los Spurs estuvieron sobreviviendo durante los dos primeros cuartos gracias al trabajo de Parker (una auténtica pesadilla para los jugadores de Florida) y los tres triples tempraneros de Danny Green. Por supuesto, esto no había hecho más que empezar.

Con la llegada del último cuarto, los Heat comenzaron a crear serias dudas en su juego, dudas que, ante un equipo como San Antonio, se pagan con puntos en la eliminatoria. Un gran arranque de los Spurs en el último cuarto, unido a varias pérdidas de Miami, propiciaron la remontada de los texanos, que se pusieron un punto arriba a falta de 7 minutos para el final. Desde ese momento, los intercambios en el marcador fueron una constante, hasta que llegó el turno de Tony Parker. El francés se había diluido en el tercer cuarto, preparándose para lo que estaba por llegar: con un espectacular reverso ponía a su equipo cuatro puntos arriba y, a falta de 3 minutos, una canasta genial en la cara de Chalmers subía la ventaja hasta los 6 puntos. Por supuesto, los Heat no se iban a rendir y, con una bandeja made-in LeBron (que terminó con un triple-doble de 18 puntos, 18 rebotes y 10 asistencias, siendo el segundo jugador con más triples-dobles en la historia de la NBA, solo superado por Magic), sumado a tres tiros libres de Allen, la ventaja volvía a ser de 2 puntos para los Spurs.

Pero todavía tenía que decir Parker su última palabra. A falta de 5 segundos para el final, después de una jugada trabada, y con la posesión prácticamente a cero, Parker se sacó de la manga un tiro contra tabla que dejaba el pabellón de Miami completamente en silencio. El base francés conseguía su punto número 21. Una vez más, los Heat vuelven a perder uno de sus dos encuentros en casa. Está claro que San Antonio no ha llegado a esta serie para hacer tonterías, habrá que ver si Miami es capaz de ganar los cuatro siguientes seguidos, como hizo contra Oklahoma. Se antoja bastante complicado (92-88)

martes, 4 de junio de 2013

Impresionante alley-oop de LeBron

El encuentro de ayer nos dejo, entre las jugadas más espectaculares, un alley-oop de James en el que pone la cabeza por encima del aro.


La vida es sueño, y los sueños, sueños son...

 Pues se acabó la serie. Lo primero de todo es dar un auténtico aplauso a dos conjuntos que nos han brindado una de las mejores series de los últimos años, con encuentros igualadísimos, auténticos combates de gladiadores, esfuerzo y calidad, sobretodo mucha calidad. El partido de anoche no define lo que ha sido la eliminatoria, y no será recordado como la noche en la que Miami volvió a la normalidad y pasó por encima de unos Pacers muy nerviosos. Será recordada como la eliminatoria en la que un conjunto con una defensa espectacular y un quinteto titular formado por George Hill, Lance Stephenson, Paul George, David West y Roy Hibbert llevó hasta el séptimo encuentro a uno de los mejores equipos de la historia. Chapeau por Indiana, que le ha dado una auténtica lección de humildad al mejor equipo sobre la faz de la tierra (que lo sean no significa que tengan que creérselo de esa forma).

La serie ha servido para hacer ver a Miami que el anillo de este año no va a ser ningún camino de rosas. Anoche arrollaron a los Pacers con una defensa que no habían practicado en ningún momento de la serie, tan asfixiante que provocó en Indiana la pérdida de hasta 21 balones, 9 de ellos solo en el primer cuarto. Fue imposible para Indiana parar el huracán de Miami, que consiguió meter en el partido la importantísima aportación del señor Ray Allen. Todo el mundo sabía que, pese a estar desaparecido toda la serie, Allen no iba a fallar en un séptimo partido de la final de conferencia, y así fue. Coincidiendo con el momento fatídico de encuentro, a mediados del segundo cuarto, en el que Frank Vogel decidió sentar a los titulares para meter un quinteto formado por Mahinmi, Augustin y Young, Allen afinó el punto de mira con 10 puntos seguidos que destrozaron al equipo de Indiana, sobrepasado por las circunstancias.

A partir de ese momento terminó el partido. Paul George se mostró completamente incapaz de aportar para su equipo y se marchó eliminado por faltas, mientras que Hibbert no pudo recibir balones de ninguna forma para ayudar a su equipo, pese a que sus porcentajes fueron verdaderamente buenos. LeBron James se erigió una vez más en el líder de su equipo con 32 puntos y 8 rebotes, mientras que Wade jugó un partido decente y consiguió 21 puntos, aunque con malos porcentajes. Como bien mencionaban por Twitter algunos periodistas de la NBA, “Miami defiende cuando tiene que defender, simplemente”.


Hay que dar la enhorabuena a Miami porque han luchado como los campeones que son por ganarse un huevo en la final de la NBA. A Indiana hay que desearle la mejor de las recuperaciones porque son un equipo que, a nada que encuentren un sexto hombre anotador (véase Granger), pueden ser unos candidatos muy firmes para el anillo de la temporada que viene. Y, quién sabe, tal vez las declaraciones de Hibbert, diciendo que “Paul George le disputará el MVP el año que viene a LeBron”, tomen sentido en la 2013-2014. Después de este último partido, lo único que se puede sacar en claro es que George está muy verde para partidos de este calibre (76-99). 

domingo, 2 de junio de 2013

El mate de George

Aquí os dejo el mate de Paul George anoche sobre Bosh (o lo que quede de Bosh actualmente)


La alargada sombra del ciprés

 
“La sombra alargada del ciprés”. Ese era el término que utilizaba ayer Daimiel para referirse a la impresionante capacidad de intimidación del señor Roy Hibbert, que se convirtió en amo y señor de la pintura en ambos lados de la cancha. El pívot jamaicano fue el factor decisivo en la victoria de los Pacers sobre los Heat. Cada vez que cogía la pelota en ataque ocurría algo bueno para Indiana y, cuando cualquier jugador de Miami (LeBron incluído) intentaba entrar a canasta, el gigante elevaba sus largos brazos hasta el infinito y desviaba los lanzamientos. Fue como un mix entre “Blancanieves y los siete enanitos” y “El Gigante verde” (la marca de verduras). Por si fuera poco, estamos hablando de un jugador con una muñeca exquisita, por lo que hacer faltas no fue una opción en ningún momento del partido. El “ciprés” terminó con 24 puntos y 11 rebotes, pero no estuvo solo. Por si fuera poca la aportación de Hibbert, hubo un hombre que ha estado haciendo unos playoffs sensacionales y que anoche se graduó definitivamente en la universidad de la postemporada. Paul George jugó un partido genial en todo momento, sujetando a su equipo cuando nadie, ni siquiera Hibbert, podía hacerlo. Cuando su conjunto sufría las embestidas de LeBron y compañía, desesperados por no llevar la serie a un séptimo partido, ahí estaba George con un triple para tranquilizar las cosas. Si necesitaban un toque de atención y caldear a la grada, ahí aparecía Paul con un mate espectacular en la cara de Bosh. 28 puntos (máximo en playoffs) y 8 rebotes para el señor Paul George, que cada día tiene más pinta de superestrella de la NBA.

El desarrollo del encuentro correspondió exactamente con el de prácticamente todos los partidos de la serie. Ambos equipos estuvieron igualadísimos en la primera mitad, con escasas diferencias en el marcador. Miami empezó el primer cuarto con un 6/7 en triples, pero eso solo fue suficiente para marcharse de dos puntos al terminar el periodo. Después del intercambio de golpes de la primera mitad, el tercer cuarto se convirtió una vez más en el juez del partido. Si en el partido anterior los Heat habían destrozado a Indiana con un parcial de 30-14, anoche fueron los Pacers los que provocaron el cortocircuito a Miami. Mientras que Indiana terminaba el cuarto con un 12/17 en tiros de campo, los Heat sufrían y sufrían para anotar solo 15 puntos, 4 de ellos en los 3 segundos finales por dos faltas muy tontas por parte de los jugadores locales. Llegados al último cuarto, con Indiana aventajado en 12 puntos, Miami dio un arreón a los que nos tienen tan acostumbrados, con un LeBron brutal ejerciendo perfectamente las labores de líder. Cogió la pelota y asumió el riesgo, pero fue Mike Miller el que rescató a su equipo del foso con 2 triples seguidos, lo cual dejó en peor lugar si cabe a Spoelstra, que ha sido incapaz de utilizarlo en toda la serie.

Pero, cuando parecía que Miami le daría la vuelta al encuentro y se terminaría la serie, apareció el hombre del partido. Paul George, con su habitual tranquilidad para hacer las cosas de siempre, se marcó un triple sensacional para volver a calentar a la grada y poner el +7 en el marcador. Un West apático durante todo el encuentro (debido a un proceso gripal) apareció con dos canastas seguidas, y Roy Hibbert volvió a hacerse enorme en la pintura para llevar la diferencia en el marcador hasta la tranquilidad que necesitaba Indiana.

La serie viaja ahora a Miami con sensaciones muy diferentes: por un lado, Miami está viendo a Wade y Bosh convertidos en auténticos exjugadores (4/19 entre los dos anoche en el partido), pero saben que un partido en casa puede darles la vida. Mientras tanto, Indiana viaja con la cabeza muy alta, sabedores de que son capaces de lo que sea, y de que ya han ganado a Miami en su casa en esta serie. Se presenta un séptimo partido memorable, igual que toda la serie (77-91).

viernes, 31 de mayo de 2013

El poder de LeBron

Tres cuartos. Tres cuartos fue lo que le duró Indiana a Miami en el partido de anoche. Tres cuartos fue lo que tardo LeBron en ejercer su papel de mejor jugador del mundo para anotar 16 de sus 30 puntos en ese periodo para remontar la diferencia de Indiana en el marcador y ponerse hasta 12 puntos por delante, una diferencia que los Pacers jamás iban a remontar. Además de la actuación estratosférica de LeBron, el factor diferencial volvió a ser Udonis Haslem, un jugador curtido en mil batallas de playoffs. El ala-pívot anotó 16 puntos (10 de ellos en el tercer cuarto), para marcar la diferencia verdadera entre estos dos equipos, una diferencia que no pudieron establecer entre Wade y Bosh, que realizaron sendos malos partidos y que no ayudaron prácticamente en nada a su equipo (como lleva ocurriendo durante toda la eliminatoria).

La primera mitad del encuentro fue de Indiana, que aprovechó perfectamente las ventajas en el juego interior que llevan durante toda la serie. Hibbert ejercía su papel de pívot dominante a la perfección, y Paul George anotaba desde todas las posiciones (tres triples anotó el alero en el primer cuarto). Pero la diferencia en el marcador de los Pacers era insuficiente para lo que se avecinaba. Hubo una jugada clave en el encuentro, protagonizada por un empujón de Andersen a Hansbrough, que se tradujo en una técnica para ambos jugadores, más una flagrante para el jugador de Miami (esta misma jugada fue motivo de expulsión en las semifinales de conferencia, cuando Mohammed le dio un empujón muy parecido a LeBron, por eso Indiana se quejó tanto). A partir de ese momento, debido a la poca aportación de los exteriores de Indiana (Stephenson y Hill tuvieron muchos problemas de faltas), la diferencia comenzó a desaparecer para volver al lado de Miami. No fueron suficientes los 27 puntos y 11 rebotes de Paul George en el encuentro, ya que esta vez los secundarios de Miami cumplieron el papel que no habían cumplido las estrellas del equipo (a excepción de James, claro está).


Ahora la serie vuelve con un 3-2 en el marcador para los Heat, pero 48 minutos (mínimo) en Indiana con el paso a unas semifinales de por medio se antoja muy difícil para los actuales campeones de la NBA (79-90). 

miércoles, 29 de mayo de 2013

No va a ser ningún paseo

Los Pacers todavía no han dicho su última palabra. Si alguien pensaba que esto iba a ser un paseo para los Heat, está muy equivocado. Aquí va a haber una serie muy larga y, para los que sigan sin creérselo, pueden ver el partido de ayer. Una vez más, tuvimos un partido igualadísimo, en el que los Pacers consiguieron imponer su estilo de juego sobre unos Heat que no encontraron vías para anotar de forma fluida. En el anterior partido Miami había arrollado completamente a Indiana gracias a que LeBron había sacado una ventaja importantísima sobre George al poste bajo. Pero, siendo el mejor equipo defensivo de la liga, siempre hay alternativas para volver a plantear una defensa pegajosa sobre James.  Lo peor del partido fue el arbitraje vergonzoso de Joe Crawford para ambos equipos. Por un lado, los Heat sufrieron la eliminación por faltas de LeBron cuando faltaba 1 minuto para el final del encuentro y, además, en la jugada posterior, pitaron unos pasos a Wade un tanto discutibles (en NBA son discutibles).  

Tuvimos un partido muy parecido al segundo, con los Pacers manejando ventajas cortas de entre 4 y 8 puntos, gracias a un arranque de 9-0 demoledor en los primeros minutos del partido. Solo los intentos de LeBron podían mantener un poco la igualdad en el marcador. Pero los Pacers siempre encontraban la forma de escaparse, gracias a los enormes partidos de Hibbert (23 puntos y 12 rebotes), George Hill (19/6/5) y, sobretodo, de un Lance Stephenson que fue una auténtica pesadilla para la defensa de los Heat. Es un jugador cuya forma de moverse por la pista provoca rabia en los jugadores de Miami, es la única explicación razonable para que le den un codazo en cada partido (esta vez le tocó a Chalmers ejercer de verdugo).


Esta vez, Andersen no pudo ejercer de factor diferencial, mientras que Haslem y Bosh se mantuvieron en el anonimato. Un caso destacado fue el de Bosh, que terminó con un 1/6 en lanzamientos de campo para 7 puntos. El único que mantuvo en el partido a su equipo hasta la eliminación fue LeBron que, con los Pacers 5 arriba a falta de 2 minutos para el final, anotó un triple espectacular, el cuarto en su cuenta (terminó con 24 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias). Todo el mundo en el pabellón sabía que ese triple de LeBron iba a entrar. Lo que nadie sabía es que en el siguiente ataque iba a tener que abandonar el partido por faltas personales, debido a una falta en un bloqueo un tanto cuestionable, pero que en estos playoffs se está pitando mucho. Los Pacers no perdieron las fuerzas en ningún momento en los minutos finales del partido, y respondieron a las acometidas de los Heat con canastas bastante sencillas de Hibbert y Stephenson. Ahora, la serie se pone en un interesantísimo 2-2, con unos Pacers que conocen perfectamente la manera de hacer daño a unos Heat que parecen mucho más vulnerables que antes (92-99). 

martes, 28 de mayo de 2013

Tenemos finalista

Ya tenemos al primer finalista de la NBA. Los Spurs volvieron a derrotar a los Grizzlies anoche y consiguen terminar la serie con un 4-0. Memphis lo intentó todo, una vez más, pero se vio en el parqué lo mismo que se ha visto en el resto de partidos: la superioridad insultante del equipo texano. Un parcial demoledor, unido a la falta de ideas de los Grizzlies en ataque, provocó que el primer cuarto terminara con un 24-14 a favor de San Antonio. El ataque de los Spurs funcionaba de maravilla, teniendo a Parker como estilete principal. El francés terminó con 37 puntos y 6 asistencias, demostrando una vez más por qué está en la élite de bases de la liga. No puede estar más infravalorado un jugador que es capaz de anotar desde cualquier posición, crearse su propio tiro y, por si fuera poco, asistir de una manera brutal cuando el equipo lo necesita. Este chico sería el mejor base de la NBA si su mercado fuera más grande que el plata y negro de los Spurs.

Anoche los Grizzlies centraron sus esfuerzos en defender a Duncan, y lo hicieron más o menos bien (se quedó en 15 puntos el ala-pívot), pero dejaron demasiado libre al base francés, que logró 14 puntos en el tercer cuarto, cuando su equipo estaba sufriendo los achuchones de los de casa. Por si fuera poco, su principal vía de anotación ha sido completamente eliminada durante toda la serie. Zach Randolph ha sido una carga más que un jugador de baloncesto, y anoche lo volvió a demostrar. El ala-pívot, principal estandarte de los Grizzlies, se quedó en un 4/13 en lanzamientos de campo, y ha sido incapaz, en toda la serie, de conseguir terminar un encuentro con un 50% en tiros de campo. Desastrosa eliminatoria para un jugador que había marcado diferencias en estos playoffs, y que su rendimiento siempre había mejorado cuando se acercaba la postemporada (que se lo digan a los Spurs hace un par de añitos).


La eliminatoria quedó cerrada con un equipo incapaz de igualar la diferencia en el marcador, y con otro equipo jugando a medio gas, sabedor de que en cualquier momento podrían pegar el hachazo definitivo. Los Spurs se convierten en el primer finalista de la NBA, lo cual no ocurría desde 2007. Por su parte, los Grizzlies deberían empezar a pensar en formas de mejorar una ofensiva tristísima, ya que anoche se volvieron a quedar en un horrible 37% en tiros de campo. El año que viene veremos más y mejor, seguro (93-86). 

lunes, 27 de mayo de 2013

La importancia de los secundarios

Mucho estaban tardando en aparecer los secundarios de los Heat. Después de una eliminatoria en la que los campeones estaban basando su juego en que Wade, Bosh y LeBron tuvieran un día inspirado (con excelente resultado, por cierto), anoche se unieron a la fiesta varios invitados más. Tanto fue así que hubo hasta 9 jugadores con más de 5 puntos en el partido, y solo uno superó los 20 (LeBron, con 22). La sorpresa de la noche la protagonizaron Chalmers, con 14 puntos y, sobretodo, un Haslem que apareció de la nada para anotar 17 puntos con excelentes porcentajes de tiro.

Los Pacers no pudieron hacer nada ante el increíble caudal ofensivo de Heat, y notaron muchísimo el flojo partido en defensa del conjunto. No se puede ganar una serie a Miami a ver quién anota más puntos, más aún cuando tienes la mejor defensa del campeonato (junto a los Grizzlies). Indiana permitió unos porcentajes de tiro muy elevados y no aguantaron el ritmo anotador. No fue suficiente para Indiana dominar una noche más el rebote, ya que a pesar de los 41 puntos y 18 rebotes de los pívots, el resto del equipo tuvo un día bastante más limitado.

El partido duró un cuarto, hasta que el intercambio de golpes se hizo insoportable para los Pacers, impotentes viendo cómo cada vez que cogía la pelota Haslem era canasta. La aparición del ala-pívot permitió a los Heat crear cada vez más espacios para que el resto de los jugadores de Miami anotaran sin mayores complicaciones, como ocurrió con Chalmers. De esta forma, los campeones recuperan otra vez el factor campo, y los pupilos de Vogel sufren, una eliminatoria más, ese partido de siesta que se pegan en cada serie, que les permite coger fuerzas para afrontar el siguiente encuentro. Se pone muy interesante la final del este… (114-96).

domingo, 26 de mayo de 2013

Rendirse a la evidencia

Pues nos estamos quedando sin serie. Después de las dos derrotas en San Antonio, Memphis tenía la esperanza de poder remontar venciendo en los dos partidos que disputaban en casa, pero el comienzo ha sido horrible. Los Spurs demostraron ayer que, por mucho que hagan los Grizzlies, por mucho que luchen y por mucho que se vayan de 20 puntos en el marcador, los texanos van a estar ahí. Y es que ayer los ositos salieron con el mono de trabajo puesto, con muchas ganas de demostrar que pueden derrotar a San Antonio en esta serie. Y lo hicieron con un parcial que les dejaba 15 puntos arriba en un santiamén, con Conley y Allen robando balones sin parar y Parker perdiéndolos. Parecía que los Spurs se habían dejado llevar en este tercer partido para rematar el encuentro, pero nada más lejos de la realidad. Los 18 puntos de diferencia que habían cosechado los Grizzlies se esfumaron en el segundo cuarto, justo cuando los Spurs decidieron que era hora de remontar el partido.

Después de una primera parte con un cuarto para cada equipo, la segunda mitad fue sinónimo de igualdad, con ambos conjuntos muy igualados y logrando rentas muy pequeñas en el marcador. Duncan funcionaba a las mil maravillas y Ginobili ejercía de desatascador en los momentos más complicados para San Antonio, mientras que Parker hacía lo que mejor se le da, que no es otra cosa que anotar (26 puntos para el base francés al terminar el encuentro). Por los Grizzlies, eran Marc y, sobretodo, un acertadísimo Pondexter los que llevaban las riendas del equipo. Llegados al último minuto del tiempo reglamentario y, con el empate en el marcador, Ginobili se tiró un triple con 20 segundos en el reloj de posesión, algo un tanto extraño. El triple no entró y la última posesión fue para Conley, que lanzó forzadísimo en el útimo segundo y no tocó ni aro.


De nuevo, prórroga en el partido, y ya recordamos lo que ocurrió en la otra. Pues la de anoche fue un auténtico reflejo del tiempo extra de hace unos días. Volvió a aparecer Duncan primero, y Splitter después, con 4 puntos cada uno, para poner la diferencia en el marcador en +8 para los Spurs en un momento. Una vez más, la leyenda urbana de que los Spurs están viejos y no les da el físico para los tiempos extra fue destrozada. Una vez más, el señor Tim Duncan demostró que se puede seguir mejorando temporada a temporada sin que la edad haga mella en ninguna de sus cualidades. Al fin y al cabo, el talento es algo que no se pierde, sea con 18 años, o sea con 37. Por eso Duncan puede terminar el partido con 24 puntos y 10 rebotes (104-93).

sábado, 25 de mayo de 2013

El antídoto contra Miami

Ya se comentaba antes de comenzar la serie: si hay un equipo que puede hacer daño de verdad a los Heat son los Pacers, un equipo muy físico, con un gran juego interior y con un hombre que, además de poder defender a LeBron, es capaz de anotar, asistir y rebotear como él (Paul George). El primer encuentro fue un anticipo de lo que iba a ocurrir en este. Después de perder el partido en el último segundo, los Pacers salieron como un tiro, logrando ventajas de hasta 10 puntos en la primera mitad. Los Heat estaban completamente desactivados, sufriendo una defensa que destrozaba cualquier posibilidad de ataque, un ataque que solo era capaz de desatascar LeBron de vez en cuando. Encima, por si fuera poco, la ofensiva de Indiana era simplemente perfecta, volcando de maravilla el ataque sobre un Hibbert que estuvo sensacional. El pívot jamaicano terminó el encuentro con 29 puntos y 10 rebotes, mostrando una superioridad insultante sobre todo el equipo de Miami, desesperado ante la imposibilidad de defenderlo.

Llegados a la segunda parte, a mediados del tercer cuarto los Heat tuvieron un arreón importante con el que parecía que se metían en el encuentro, pero un nuevo parcial de Indiana ponía el marcador de nuevo a 5 puntos de distancia, gracias a un espectacular mate de Paul George con falta incluída. Justo después, un triple de LeBron desde 9 metros ponía a dos puntos de nuevo la diferencia. Las cartas estaban sobre la mesa, ambos equipos estaban prácticamente igualados, y no parecía que ninguno de los dos candidatos a la gran final fuera a marcharse en el marcador. Llegó el último cuarto, y un enorme James (36 puntos y 8 rebotes para “The King”), ponía a su equipo por delante gracias a un triple. A partir de ese momento, intercambio de golpes entre ambos conjuntos, aunque con los Pacers perdiendo mucho fuelle en ataque.


Pese a su falta de fluidez ofensiva los pupilos de Vogel lograron llegar al último minuto del partido con dos puntos arriba en el marcador, merced a un gran triple de Stephenson y una gran canasta de West, que anotaba su primer tiro de campo desde el primer cuarto. Entonces, todas las cámaras se fijaron en el mismo jugador. Comenzaron a aparecer en el marcador del estadio momentos de la carrera de James en los que había ganado un encuentro en el último segundo. La superioridad del alero hacía pensar que podía anotar donde quisiera y cuando quisiera, y la pobre defensa del 24 de los Pacers ante él en el último partido no hacía presagiar lo mejor pero, contra todo pronóstico, LeBron cogió la pelota y, después de fallar en el dribbling, intentó un pase que fue interceptado por David West, pese a que Hill agotara la posesión sin hacer absolutamente nada. Borrón y cuenta nueva pues; volvieron a aparecer las imágenes en el marcador, y LeBron cogió la bola, en una jugada muy parecida a la del anterior encuentro. Pero ahí estaba George, que en las declaraciones del primer partido de la serie afirmaba que había “metido la pata”. George ejerció perfectamente como el gran defensor que es y cortó el paso a James, que se quedó sin bote y tuvo que pasar la pelota. Una vez más, la pelota fue interceptada por West, que se la cedió a George Hill para poner cuatro puntos por encima a su equipo. El partido había terminado, con los Pacers logrando justo lo que querían: meter el verdadero miedo a los Heat. Ahora la serie viaja a Indiana, donde el pabellón es una auténtica olla a presión difícil de asaltar, hasta para los campeones del año pasado (97-93).

jueves, 23 de mayo de 2013

El rey reclama su trono

Menuda forma de empezar la final del este. Si la noche anterior habíamos vivido una prórroga con los Grizzlies remando para morir en la orilla ante los Spurs, anoche vivimos un encuentro de una igualdad increíble, que se lo terminaron llevando los Heat ya que tienen a un tal LeBron en sus filas. James decidió utilizar este primer encuentro de la serie para realizar su noveno triple-doble en playoffs de su carrera (30 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias). No contento con ello, decidió amargarle la noche a unos Pacers que han demostrado que pueden hacer mucho daño a los vigentes campeones. Después de ver cómo Paul George forzaba la prórroga con un triple espectacular desde 9 metros (hay que decir que James no intentó ni puntear el tiro), nos plantamos en el tiempo extra con un partido en el que ambos conjuntos intentaban aprovechar al máximo sus cualidades.

Una vez llegados a los últimos momentos de la prórroga, con ambos equipos logrando ventajas que el otro conjunto remontaba sin problemas, llegó la jugada clave del encuentro: Paul George intentaba un lanzamiento de tres completamente forzado y a la desesperada para poner a su equipo por delante en el encuentro, pero Wade cometió el error de hacerle falta. El all-star de los Pacers tuvo una sangre fría espectacular para anotar los tres tiros libres y poner a su equipo por delante. Hay que hacer mención al enorme partido que jugó Paul George. El joven jugador no sufrió la presión de estar por primera vez en unas finales, ni de ser el buque insignia de Indiana, y terminó con 27 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias (con un 10/11 en tiros libres). Bueno, pues llegados a este punto del partido, con los Heat uno abajo y 2 segundos por disputarse, decidió coger la pelota James. Tras un gran bloqueo, el MVP de la temporada regular se quedó ante la defensa de George Hill, mucho más pequeño que él, por lo que LeBron aprovechó para entrar hasta la cocina y anotar la canasta ganadora del partido. No hubo ayudas, y los Pacers se durmieron completamente, pese a que sabían que iba a ser “The King” el que se la iba a jugar. El pabellón de Miami explotó de júbilo e Indiana se marchó hacia el túnel de vestuarios completamente hundidos, sabedores de que era una oportunidad de oro para arrancar una victoria fuera de casa.

De todas formas, demostraron que no va a ser fácil para los campeones derrotar a este conjunto, ya que han cogido mucha experiencia de su anterior encontronazo en las eliminatorias del año pasado. Si siguen aprovechando el juego interior de esta forma (45 puntos y 14 rebotes entre West y Hibbert), pueden hacer muchísimo daño a los Heat, a pesar de LeBron. Siempre a pesar de LeBron. (102-103).

miércoles, 22 de mayo de 2013

Tim "siglo XXI" Duncan

Los Spurs consiguen el segundo punto de la eliminatoria a costa de unos Grizzlies que lucharon más que en el partido anterior. El guion parecía el mismo que en el partido anterior, pero con una diferencia: la tercera falta de Conley a mediados del segundo cuarto (una falta completamente inexistente), permitía a los Spurs romper el marcador definitivamente. San Antonio mantenía las distancias con unos Grizzlies que parecían destinados al fracaso. Green y Leonard anotaban de tres cada vez que les apetecía, y Parker movía la pelota a las mil maravillas (terminó el encuentro con 18 asistencias). La diferencia llegaba hasta los 20 puntos en ocasiones, pero Memphis no se rindió. Después del tercer cuarto, Memphis se sobrepuso a la diferencia abrumadora de San Antonio gracias a 6 minutos mágicos en los que remontaron 15 puntos. Todo esto fue gracias a un Zach Randolph que había estado completamente desaparecido durante la eliminatoria. Bayless también hizo su trabajo a las mil maravillas, pero lo que realmente igualó el encuentro para ir a la prórroga fue una falta flagrante de Ginobili sobre Allen (el cual exageró el golpe y puede llevarse multa por flopping). Allen metió los dos tiros libres y los Grizzlies anotaron gracias a Conley en la jugada posterior para poner el empate en el marcador, un empate que Duncan no conseguiría desigualar con su lanzamiento en el último segundo.

Nos plantamos en la prórroga y, contra todo pronóstico, apareció el señor Tim Siglo XXI o XXII o el número que se os ocurra, para anotar seis puntos durante el tiempo extra. Impresionante que este señor siga jugando minutos de esta calidad a su edad, siendo un auténtico bastión defensivo y ofensivo dentro de la zona. Cada partido que juega Duncan es un auténtico cursillo acelerado de movimientos para un jugador interior. Es digna de admirar su actitud y, ahora mismo, los Spurs parecen un equipo absolutamente imbatible, incluso para la mejor defensa de la liga, a la cual están dejando en ropa interior durante la mayor parte de los encuentros. Ahora la serie viaja a Memphis, donde los Grizzlies esperan descansar un poco y buscar alguna solución para el vendaval que se les viene encima. Si esto sigue así, la serie se antoja bastante corta para un equipo que está en un año impar, y todos sabemos lo que ocurre cuando San Antonio llega a las finales en un año impar (89-93).

lunes, 20 de mayo de 2013

¿Quién dijo que los Grizzlies lo tendrían fácil?


Mucho van a tener que mejorar los Grizzlies si quieren aspirar a algo en la final de conferencia. Anoche los Spurs se dieron un paseo, rememorando los tiempos aquellos en primera ronda en los que ganaban a los Lakers sin saltar prácticamente a la cancha. Fue un auténtico bombardeo por parte de San Antonio, que anotó más de un 50% en triples en el partido, con cuatro triples de Leonard y Bonner y tres de Danny Green. Anoche Duncan no tuvo que realizar un gran partido, ni si quiera tuvo que llegar a los 30 minutos de participación en el encuentro. Los Grizzlies estaban completamente fuera del partido, sin saber a quién cubrir exactamente debido a las mil y una alternativas ofensivas de los texanos. El año pasado contra los Thunder, Popovich cometió el error de dejar de utilizar a jugadores que durante la temporada regular estaban rindiendo de maravilla. Parece que este año no va a ser así, ya que de los 13 jugadores que disputaron el partido, 12 anotaron (solo se quedó sin anotar McGrady, curioso).

Una vez más, fue importantísima la actuación de Green y Leonard, con 16 y 18 puntos, arreglando de esta forma el mal encuentro de Duncan, que se quedó en unos tristes 8 puntos. Por parte de los Grizzlies, Randolph jugó el peor partido del año, asfixiado por la defensa planteada por Popovich. El jugador de Memphis se quedó en un pobre 1/8 en lanzamientos de campo, para 2 puntos. El máximo anotar de los Grizzlies en playoffs estuvo fuera de partido en todo momento, fallando canastas completamente asequibles para un jugador de su calidad.

El encuentro no tuvo ninguna historia, ya que desde el primer momento los Spurs se marcharon en el marcador, demostrando lo que iban a ser capaces de hacer. No acusaron físicamente la serie ante los Warriors y fueron un auténtico martillo pilón. Solo la aparición de Pondexter (máximo anotador de los Grizzlies), con 2 triples seguidos, más un robo de Bayless, permitieron a Memphis acercarse a 6 puntos en el marcador. A partir de ahí, tiempo muerto de Popovich y la diferencia se disparó hasta los 20 puntos. El martes, nuevo encuentro de la serie en San Antonio. Mucho van a tener que mejorar los Grizzlies para hacer un poco de daño a unos Spurs que tienen entre ceja y ceja el anillo (83-105). 

domingo, 19 de mayo de 2013

Que pase el siguiente


Se acabó la andadura de los Knicks en estos playoffs. Parecía que iba a ser el año de Nueva York, con Carmelo en estado de gracia, JR Smith sexto hombre de la temporada… nadie se esperaba que los Pacers los iban a destrozar en segunda ronda, pero así ha sido. Carmelo se ha convertido en el segundo jugador de la historia en promediar 25ppp durante diez años consecutivos sin llegar a la final de los PO. Una pena el gafe de un jugador que lo dio todo anoche para que su equipo se llevara el encuentro. 39 puntos anotó el alero con una gran serie de lanzamientos de 15/29, pero fue insuficiente para que su equipo se llevara el partido.

Durante la primera mitad el encuentro estuvo igualado, con alternativas en ambos equipos gracias a la producción de Prigioni por el lado neoyorkino, y de Lance Stephenson, que se convirtió en el héroe del encuentro al conseguir 25 puntos (el máximo de su carrera), en el partido más importante hasta el momento de la temporada de los Pacers. Durante la segunda mitad, en el tercer cuarto, Indiana comenzó a manejar ventajas de 10 y 12 puntos pero, de repente, apareció el vendaval ofensivo que tanto ha caracterizado a los Knicks esta temporada. Shumpert, con tres triples, JR con dos y Carmelo con uno ponían a su equipo por delante en el marcador al terminar el tercer cuarto. Parecía que Nueva York daría mucha guerra para llevarse el encuentro pero, a falta de 3 minutos para el final, la estrella se apagó. Apareció Stephenson con 5 puntos seguidos y West con 4 para certificar la victoria y la eliminatoria del lado de Indiana. Hibbert fue vital para la victoria también gracias a sus 21 puntos, 12 rebotes y 5 tapones. Nadie ha sido capaz de parar al pívot en toda la serie, ni si quiera Chandler, que no está en buena forma después de su lesión. También jugó un gran encuentro George, que consiguió al fin una buena serie de tiro, después de las mandarinas que llevaba lanzándose toda la temporada (9/15 y 23 puntos para el joven alero). Ahora tocan los Heat, e Indiana parece el único equipo (junto a Grizzlies), que puede plantar cara a este conjunto gracias al gran juego interior que poseen. Pero los Pacers tienen un defensor espectacular que le ha puesto siempre las cosas muy difíciles a LeBron: Paul George es la clave para el devenir de la final de conferencia de este año. El miércoles empieza lo bueno (99-106).

viernes, 17 de mayo de 2013

Adiós Warriors


Ya solo queda una semifinal en pie, después de que anoche los Spurs eliminaran definitivamente a unos Warriors que salieron coreados por su público, sabedores de los enormes playoffs que han jugado estos chicos. Después de derrotar a Denver, y después de robar dos partidos a uno de los equipos más fuertes de la temporada regular, los chicos de la bahía se marchan a casa derrotados por un equipo mejor, que ha demostrado tener un conjunto preparado para todo en cualquier momento. Anoche fallaron Parker y Ginobili durante casi todo el encuentro, pero aparecieron en su lugar Leonard (menudos playoffs de este chico), Splitter y Green. Entre los tres “secundarios” consiguieron 41 puntos y 18 rebotes, superando de esta forma la mala actuación de dos de las patas del tridente ofensivo de San Antonio. Después de ir todo el encuentro con diferencias rondando los 6 y 8 puntos, los Warriors llegaron a ponerse a dos puntos de diferencia, pero entonces apareció el señor Tony Parker después de empezar el encuentro con un 1/12 en tiros de campo para anotar un triple vital, seguido de otro triple de Leonard, para acabar con la resistencia de los de Oakland. No supo cómo responder Golden State a esta ofensiva inesperada, ya que los tiros de Curry no entraron esta vez, y Klay Thompson llevaba varios partidos lejos de las pistas. El domingo dará comienzo la serie entre Memphis y San Antonio, a las 21:30 hora española, una serie que promete dar mucho que hablar (94-82).
Por el cuadro este, los Knicks se impusieron a unos Pacers que jugaron sin George Hill debido a la conmoción que sufrió en el anterior partido en Indiana. Notaron mucho su ausencia los discípulos de Vogel, que tuvieron importantes atascos ofensivos debido a la buena defensa de los Knicks (por primera vez desde la serie de los Celtics). Carmelo jugó un gran partido, demostrando el nivel que se esperaba de él a principio de estos playoffs, terminando el encuentro con 28 puntos y 6 rebotes. Pero la sorpresa de Nueva York fue la gran actuación de Copeland. El rookie rindió a un enorme nivel, y demuestra una vez que tiene calidad y tablas de sobra como para jugar muchos minutos en esta plantilla. Fue el desatascador perfecto para NY, con 13 puntos y un 3-4 en triples. También jugó un poco mejor (no bien), JR Smith, que consiguió 13 puntos con una serie de 4-11. Acostumbrados al 1-10, 1-12 o 2-13, esto es una serie de tiro fantástica, para un jugador que ha sufrido recientemente la acusación por parte de Rihanna, diciendo que ha estado borracho todas y cada una de las noches de estos playoffs. Duras declaraciones que, de ser ciertas, dañan muchísimo la imagen de un jugador que sigue sin despertar en esta serie. Ahora la eliminatoria vuelve a Indiana, con la vuelta de George Hill a las pistas y unos Knicks que están empezando a rezar para un milagro en forma de victoria y séptimo partido (75-85).

jueves, 16 de mayo de 2013

Los Grizzlies van muy en serio


Una serie que llega a su fin es la de los Grizzlies contra unos Thunder que han echado demasiado de menos la baja de Westbrook. Una vez más, Memphis planteó una defensa espectacular a un equipo de un solo hombre, como son los Thunder. Durant se quedó esta vez en un 5/21 en lanzamientos de campo, fallando incluso el lanzamiento que tuvo para empatar el encuentro a falta de 8 segundos. El joven alero estaba completamente agotado, ya que su equipo tampoco se había esforzado demasiado por conseguir algo durante la eliminatoria. Esto lo pagó con un mal partido, y con la sensación de que ahora va a tener que cargar con las culpas de algo que no merece. Esta vez sí, Ibaka y Jackson jugaron buenos partidos, con 17 puntos y 8 rebotes para el pívot y 16 y 9 para el base. El buen partido de estos dos jugadores fue contrarrestado completamente por el señor Zach Randolph, que dominó en ambos lados de la cancha gracias a sus 28 puntos y 14 rebotes. El único error de importancia que tuvo Randolph durante la noche fueron los dos tiros libres que erró a falta de 11 segundos, en la jugada previa al error en el lanzamiento de KD. Los Grizzlies consiguen alcanzar, por primera vez en su historia, las finales de conferencia, y lo hacen con un baloncesto casi perfecto, con una gran defensa y un movimiento de balón excelente, además de su juego interior, el mejor de la liga con diferencia. Ahora esperan a unos Spurs muy cansados o a unos Warriors mermados por el tobillo de Curry. Son el único equipo que puede hacer daño de verdad a los Heat en una hipotética final, así que habrá que ver lo que ocurre en el futuro más próximo (88-84)

Los Heat vuelven a estar en una final de conferencia un año después, aunque con mucho más sufrimiento del esperado. Después de un comienzo arrollador, en el que llegaron a ponerse con +14 en los primeros 8 minutos, los Bulls carburaron. Apareció Robinson después del desastroso día que tuvo en el partido anterior para conseguir 21 puntos, pero quien apareció de verdad fue Boozer. El pívot llegó demasiado tarde a la eliminatoria, aunque terminó el partido con 26 puntos y 14 rebotes. Chicago consiguió remontar la increíble diferencia que había cosechado Miami y estuvo por delante con ventajas cómodas hasta llegar a la mitad del último cuarto. Una vez allí, aparecieron Cole (que está rindiendo a un nivel espectacular en estos playoffs) y Wade, pese a sus molestias físicas. Entre los dos y LeBron (23 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias para el alero), remontaron a unos Bulls que se habían quedado sin gasolina al llegar al último periodo. De esta forma, los Heat esperan rival de la eliminatoria entre los Knicks y los Pacers (puede saberse el resultado incluso hoy), mientras que los Bulls se van a casa con la cabeza bien alta, sabiendo que han plantado cara al mejor equipo de la competición con bajas importantísimas (91-94).


miércoles, 15 de mayo de 2013

El engranaje perfecto



Si en la crónica de hace dos días afirmaba que los Knicks sienten auténtica impotencia al ver cómo los Pacers les machacan una y otra vez, anoche el encuentro fue el vivo reflejo de esta idea. Después de un comienzo esperanzador,  los neoyorkinos perdieron la chispa que habían logrado los primeros minutos cuando llegaron a los 16 puntos. Indiana empezó a ejercer de martillo pilón, anotando sin parar con sus jugadores exteriores. Tampoco es que tengan un conjunto muy dado a lanzar de tres, pero con la defensa de perímetro que gastan los Knicks hasta yo podría terminar con un 50%. Los Pacers se bastaron con un juego colectivo espléndido, con cinco jugadores por encima de los 10 puntos y la destacadísima actuación de George Hill, que se siente a cada segundo que pasa en la eliminatoria más y más fuerte que Felton, lo que provoca que su confianza se traduzca en unos números enormes. Anoche fueron 26 puntos a los que añadió 3 rebotes y 4 asistencias. Por si fuera poco, Paul George también jugó un partido enorme, y cosechó 18 puntos, 14 rebotes y 7 asistencias. No está teniendo unos porcentajes buenos en todos los playoffs (anoche 6/19), pero su capacidad para generar juego y aportar en todas las facetas del partido es impresionante. Se pone muy cuesta arriba la serie para los Knicks, que necesitarán algo más aparte de un buen partido de Carmelo para remontar un 3-1 adverso (82-93).


Por otro lado, los Warriors sufrieron en sus carnes el horrible partido conjunto de Klay Thompson y Stephen Curry. Si parecía que era imposible que ambos jugadores pudieran cuajar un mal encuentro a la vez, ayer entre las dos estrellas sumaron un 6/22 en tiros de campo. Tuvieron que ser Jack y Barnes de nuevo los que lucharon hasta el final pero, en esta ocasión, el quinteto titular de San Antonio funcionó a las mil maravillas, con los cinco jugadores en dobles dígitos. El mejor jugador del partido fue Tony Parker, que después de una primera parte dudosa despegó completamente a partir de la segunda mitad, terminando el encuentro con 25 puntos y 10 asistencias. El encuentro fue demasiado plácido para los Spurs, ya que cogieron una ventaja de 6-8 puntos desde el primer momento, una ventaja que jamás iban a recuperar los de Oakland. La serie pinta que llegará a un séptimo partido, aunque si Curry y Thompson realizan otro partido como el de ayer, pueden empezar a hacer las maletas desde ya (91-109).

martes, 14 de mayo de 2013

Con la moral por los suelos



Imposible para Chicago. No hay forma de derrotar a unos Heat que tienen la lección aprendida desde el primer encuentro de la serie. Anoche el juego de los Bulls fue un auténtico cortocircuito, personificado perfectamente en el 0/12 en lanzamientos de Nate Robinson, que se quedó en 0 puntos. Chicago solo fue capaz de anotar 65 puntos, incluídos 9 de ellos en el tercer cuarto (la peor anotación de la franquicia en un cuarto de playoffs en la historia). Los Heat no necesitaron hacer prácticamente nada, ya que los Bulls se mostraron completamente exhaustos, pidiendo a gritos unas vacaciones de una vez. Miami no tuvo demasiada fluidez en ataque, pero comparados con el ataque de Chicago, fueron una auténtica apisonadora. LeBron fue el mejor de los Heat con 27 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias. En el resto de partidos de la serie, James tardaba demasiado en empezar a anotar puntos, pero ayer no fue así, ya que contribuyó desde la primera canasta de su equipo. También jugó una gran primera parte Chris Bosh, pero se fue diluyendo poco a poco y terminó con 14 puntos y 6 rebotes. El 3-1 en la serie parece una diferencia insalvable para Chicago, que sigue viendo a Rose dejarse las palmas de las manos aplaudiendo, mientras su equipo se deja la salud partido tras partido (88-65).



En Memphis vimos la misma historia de siempre. Partido igualado a falta de dos minutos, en este caso de la prórroga, después de que Durant la forzara con un tiro en los últimos segundos. Con cuatro puntos de ventaja para los Grizzlies, aparece Fisher, como siempre, con un triple que acerca a los de OKC a un solo punto y, desde ahí, se acaba el partido para los Thunder. Les ha ocurrido exactamente lo mismo en dos encuentros diferentes. Dejan de anotar cuando el encuentro pasa la barrera de los 2 minutos. Así, es completamente imposible que los Thunder puedan arañarle algún partido más a los ositos, que se están mostrando intratables en los minutos finales del encuentro. Todo lo contrario Durant, que desde el primer encuentro se está mostrando muy fallón en el clutch time, su asignatura favorita. Pero el problema más grande de Oklahoma se llama juego interior. Anoche Marc y Randolph sumaron entre los dos 46 puntos y 23 rebotes, frente a un Perkins que se quedó en 2 puntos y 2 rebotes. Con esta clase de encuentros, nadie se explica por qué Perkins sigue siendo el pívot titular de un equipo que aspira a lograr el anillo. No fue suficiente la buena actuación de Durant, con 27 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias, o el primer partido bueno de Ibaka en los playoffs (17 puntos y 14 rebotes para el ala-pívot español), si el supuesto gran defensor de juego interior del equipo no funciona, estás perdido. Por si fuera poco, Conley volvió a destrozar desde fuera con 24 puntos, demostrando que poco a poco va cogiendo el nivel de esta serie. Ahora, vuelven a Oklahoma con un 3-1 en la eliminatoria y el ánimo por los suelos, sobretodo el de un Durant que empieza a ver que Westbrook no es tan terrible como parecía antes de su lesión (97-103). 

lunes, 13 de mayo de 2013

La estrella que se apaga



Todo comenzó frente a Philadelphia. Los Chicago Bulls derrotaban de 12 puntos a los Sixers a falta de un minuto, en un partido muy cómodo. Derrick Rose estaba en pleno rodaje todavía de su vuelta a las pistas, tras su anterior lesión. Parecía el movimiento de siempre: cogió la pelota después del bote e inició el quiebro explosivo que tanto le ha definido en sus años profesionales. En esta ocasión, no quebró la cintura del rival, quebraron los ligamentos de su rodilla. Y todo Chicago se quedó en silencio. Nadie se explicaba cómo, ni por qué Rose había jugado esos minutos de la basura. ¿Por continuar con el rodaje? ¿Por demostrar que estaba bien para jugar? El caso es que el base sufrió una lesión que sigue dando que hablar, incluso un año después de la misma.

¿Por qué este asunto sigue dando horas y horas de conversaciones? Pues porque, un año después de la rotura de ligamentos, Rose no aparece por las pistas. Ya han sido numerosas las filtraciones que afirmaban que D-Rose volvería para los últimos partidos de la temporada, para la primera ronda de playoffs, para el primer partido contra Miami, para el segundo, tercero, cuarto… El culebrón empieza a agotar a los fans de Chicago, que han pasado de creer fielmente en su estrella a empezar a sentirse traicionados por el faro que debe guiarlos en el camino hacia el título. La imagen más repetida durante los encuentros de los Bulls es la del base vestido de traje aplaudiendo como si no hubiera un mañana, como si formara parte de lo que están consiguiendo sus compañeros. Es duro ver a Noah destrozado completamente, jugando al 50% de sus posibilidades, con Jimmy Butler jugando los 48 minutos de cada partido, con Robinson vomitando en el banquillo… y, mientras tanto, Rose emitiendo sonidos con las palmas de sus manos desde el otro extremo del banco.

Duele. A los seguidores de los Bulls les debe doler. A sus compañeros les debe doler. Al entrenador le debe doler. Ya son mil los partes médicos que han afirmado que Rose está completamente apto para jugar, pero sigue sin hacerlo. Ricky sufrió esa misma lesión, y volvió a los 6 meses, renqueante, pero volvió, hasta que al final de temporada ha alcanzado su máximo nivel. Los problemas de Rose son de otro tipo, ya que se le ve tirando y tirando en los calentamientos, pero los partidos con rivales de verdad le asustan. El culebrón empieza a ser desesperante por todos lados. Todavía hacen mella las críticas del hermano del base, que le decía directamente a Chicago: "¿Habéis hecho algún movimiento? ¿Habéis hecho algún traspaso para mejorar? Es frustrante ver a mi hermano dejarse el alma y el corazón para el equipo y que ellos no hagan nada a cambio". Un malpensado de nacimiento como es el que escribe estas líneas no puede evitar creer que las declaraciones del hermano vienen de boca de otra persona, y no hace falta indagar mucho para conocer quién es. Con estas declaraciones incluso, jugadores como Noah han mostrado su apoyo público al base y su deseo de que vuelva a la pista. Parece increíble, pero es completamente cierto.

Lo único que se espera de todo esto es que el MVP de la temporada 2011 decida volver de una vez a las pistas y callar con puntos, victorias y anillos todo lo que está ocurriendo este último año. Chicago necesita a Rose, y Rose necesita a Chicago pero, a este paso, Rose va a necesitar más a Chicago que Chicago a Rose, porque la imagen del base está quedando por los suelos cada día que pasa. ¿Esperaremos al nuevo anuncio de adidas para ver a D-Rose jugar? Por el bien del jugador y del equipo, esperemos que no. 

Una noche más en la bahía



Impresionante encuentro el que vivimos ayer entre los Spurs y los Warriors. La serie se presentaba con  2-1 en el marcador para los texanos, que habían recuperado la ventaja de campo con la primera victoria en Oakland. Durante los dos primeros cuartos, el partido estuvo marcado al ritmo que decidía San Antonio. La anotación era baja, y Klay Thompson y Curry acumulaban minutos y minutos sin anotar, después de los 5 minutos del primer cuarto. Pero todo cambió cuando los jugadores volvieron del tren de vestuarios. Con 10 abajo en el marcador, apareció Curry al fin con dos triples consecutivos, que igualaban el marcador con la ayuda de un espectacular Harrison Barnes, que lo único que le queda de rookie ya es la edad. El joven alero terminó con 26 puntos y 10 rebotes, siendo el principal estilete del conjunto durante el periodo de inoperancia de Thompson y Curry. El otro nombre propio del encuentro fue Jarret Jack, que mantuvo a su equipo a una distancia prudente en el marcador durante casi todo el encuentro.

Llegados al último cuarto, los fantasmas de anteriores encuentros igualados comenzaron a sobrevolar el cielo de Oakland. Una canasta de Parker a falta de 30 segundos provocaba el silencio en toda la grada, viendo la nula defensa de Bogut ante el lanzamiento del base francés. La siguiente jugada fue una preciosa canasta de Thompson, con la que el pabellón, repleto de camisetas de "We are warriors", enloquecía completamente. Lo siguiente fue una espectacular defensa (esta vez sí) de Bogut a Duncan, una defensa que mandaría el partido a la prórroga, ya que la siguiente jugada Jarret Jack decidió ejercer de estrella y se lanzó una preciosa piedra que quedaría en el olvido. Una vez llegados al tiempo extra, los Spurs tuvieron un apagón espectacular. Empezaron a fallar lo infallable, y a perder balones extraños para un equipo de tanta calidad. Esto lo aprovecharon los Warriors con un gran Curry, que se echó el equipo a la espalda durante el tiempo extra y consiguió varias jugadas de mérito. El base terminó con 22 puntos y 6 rebotes, pese a llevar el tobillo infiltrado. Ahora, la serie viaja de nuevo a San Antonio, pero los seguidores de los Warriors están contentos, porque se aseguran una noche más de baloncesto en la bahía (87-97). 

domingo, 12 de mayo de 2013

Impotencia



Anoche los Grizzlies confirmaron su superioridad en la serie con una nueva victoria ante los Thunder, que están dando todo lo que pueden y más. Otra vez, el encuentro se decidió en los últimos minutos, con Memphis anotando mediante Marc Gasol y Oklahoma utilizando la experiencia de Derek Fisher como arma para remontar distancias. El pívot español terminó el partido con 20 puntos, demostrando una vez más la superioridad ante el juego interior de los Thunder, aunque en esta ocasión Ibaka fue algo más que un simple estorbo (13 puntos y 10 rebotes para Serge). En cuanto al desarrollo del partido, las diferencias entre los 2 y los 6 puntos fueron una constante, mostrando la igualdad de estos dos conjuntos. Fisher ponía el marcador en tablas a 81 a falta de 2 minutos, y desde ahí, todo serían tiros libres favorables a los Grizzlies. Marc Gasol anotó sus 2 tiros libres, y Conley hizo lo propio con los 4 siguientes, mientras que Oklahoma no volvió a anotar en lo que quedaba de partido. Durant consiguió 25 puntos, 11 rebotes y 5 asistencias, pero falló sus lanzamientos del final. El alero se quedó completamente hundido, sabedor de que vencer este partido era muy importante para el devenir de la serie. Ahora hay que esperar al cuarto para ver si los ositos ponen el 3-1 en el marcador o si los Thunder recuperan terreno. En todo caso, por la igualdad mostrada en los encuentros, puede ocurrir cualquier cosa (81-87).


En la conferencia este, los Pacers demostraron por qué son uno de los mejores equipos de toda la NBA cuando juegan en casa. Roy Hibbert explotó finalmente con 24 puntos y 12 rebotes, y lo hizo frente a Tyson Chandler, que está sufriendo mucho esta serie para poder detener al pívot de Indiana. Chandler está bastante bajo de forma y eso lo nota muchísimo su equipo, ya que Tyson es el auténtico termómetro de estos Knicks. Los neoyorquinos solo tuvieron a Carmelo con más de diez puntos, lo cual es triste para un conjunto con el caudal ofensivo de los Knicks. Para que os hagáis una idea, Nueva York terminó el tercer cuarto con unos tristísimos 51 puntos, que serían 48 si Stoudamire (que volvió finalmente de su lesión) no hubiera anotado un triple a la desesperada. Los Pacers están demostrando una enorme superioridad sobre los Knicks, y esa superioridad se vio reflejada en el desarrollo del encuentro, ya que a partir del tercer cuarto el marcador se rompió, con una diferencia de +10 para Indiana que jamás iba a ser remontada. Una pena el juego que están exhibiendo los jugadores de la gran manzana, que en momentos parecen hasta conformarse con haber pasado una eliminatoria de playoffs. Si los Knicks siguen jugando así, no nos debería extrañar que la serie terminara muy pronto (71-82).  

sábado, 11 de mayo de 2013

Recuperando la ventaja de campo



Los Heat le dan la vuelta a la tortilla. Tras un comienzo dubitativo, con una derrota inesperada ante los Bulls, Miami ha logrado dos victorias consecutivas que colocan la eliminatoria en un 2-1 favorable a los principales candidatos al anillo. El partido estuvo marcado por golpes, sangre y más golpes, como demuestra el empujón de Mohammed a James que le costó la posterior expulsión (por las redes sociales se hablaba de él como Kingslayer  o asesino del rey). Los Heat se lo llevaron por desgaste, gracias a que la acumulación de minutos de los principales jugadores de Chicago hacía mella minuto a minuto, y gracias al auténtico partidazo de Norris Cole. Todo un número 28 del draft de hace dos años se marcó ayer un encuentro espléndido, con 18 puntos con un 6/7 en tiros de campo. La irrupción de Cole, unida a la sorpresa en forma de partidazo de Chris Bosh (20 puntos y 19 rebotes para el ala-pívot), fueron los detonantes de la victoria de Miami. LeBron no jugó un buen partido, a pesar de lo que indican sus números (25-8-7), pero apareció en los minutos finales del encuentro. Por los Bulls, los cinco titulares terminaron por encima de los 10 puntos de anotación pero, aparte de eso, la contribución del banquillo se quedó en 8 tristes puntos, todo lo contrario de Miami, que sumaron entre todos 38 puntos. Ahora la serie ha dado un vuelvo importante, con unos Heat sabedores de su superioridad, y unos Bulls que están al límite de su físico. El cuarto partido será crucial para conocer el devenir de la eliminatoria (104-94).


Por otro lado, el otro cabeza de serie de la eliminatoria, los Spurs, recuperaron también el factor cancha ante los Warriors. Parker fue una máquina perfecta de anotación y, con 21 puntos en la primera mitad, dejaba el marcador con 9 puntos por encima a los texanos. Los Warriors trataban de responder con Curry, pero era insuficiente ante el caudal ofensivo del señor Parker. Ayer, ni el propio Curry ni Thompson fueron factores diferenciales a favor de su equipo, y terminaron con 16 y 17 puntos, respectivamente. Los de Oakland echaron mucho de menos a los “splash brothers” (como son conocidos en EEUU), y vieron cómo tanto Duncan como Parker destrozaban poco a poco la resistencia. La nota positiva es que David Lee pudo disputar al menos 3 minutos del encuentro en los que anotó 5 puntos. Quién sabe cómo sería esta eliminatoria si la plantilla de Golden State tuviera a todo el equipo sano. Lo único que sabemos de momento es que los viejos rockeros siguen al pie de la eliminatoria, demostrando por qué son uno de los mejores equipos de la liga. Mucho van a tener que sudar los Warriors para sacar adelante una eliminatoria que se ha puesto muy interesante. Por si fuera poco, Curry se marchó con visibles molestias en el tobillo, lo que hace pensar que puede peligrar su participación en el siguiente encuentro (102-92). 

viernes, 10 de mayo de 2013

We are Warriors



Golden State Warriors. Ese conjunto que aparece de tanto en cuanto en nuestras pantallas, cuando deciden llegar a playoffs y dar la sorpresa. Ese conjunto cuyo pabellón está plagado de camisetas amarillas, con el logo “we are warriors”. Ese conjunto que cada cierto tiempo decide destrozar todos los pronósticos de los playoffs. Hace seis años, 2007 para ser más exactos, un grupo de jugadores conflictivos, comandados por el señor Baron Davis, y con jugadores tan ilustres como Stephen Jackson o Jason Richardson decidían pintarle la cara al número uno del oeste y máximo favorito al anillo, los Dallas Mavericks. Un equipo basado en el contraataque, en el juego ofensivo, en las posesiones de 5 segundos… un conjunto digno para el espectador, que tenía en Don Nelson el faro que guiaría sus caminos.

Este equipo consiguió la hazaña de eliminar 4-2 a los Mavericks del señor Dirk Nowitzki. Pese a ser eliminados posteriormente por los Utah Jazz de Kirilenko y compañía, los chicos de Oakland dejaron un legado, un legado que ahora, seis años después, recogen estos nuevos chicos de la bahía, llamados a conseguir hazañas mayores que sus predecedores. Con el mismo estilo de juego ofensivo, un backcourt que funciona a las mil maravillas, con una estrella como Stephen Curry, que va consagrándose a medida que avanzan los playoffs, además de un escudero de lujo, como es el señor Klay Thompson. Tienen una media de tan solo 25 años en su plantilla, pero están demostrando, cada partido que pasa, ser un equipo preparado para todo y con una ambición terrible.

Muchos echan en falta la experiencia de algunos jugadores, pero es que tienen de rookie a un chaval llamado a hacer cosas muy grandes, como es Harrison Barnes. Al contrario de lo que esperaba todo el mundo, este chico ha subido sus medias de temporada regular a playoffs: ha pasado de promediar 9.2 puntos y 4.1 rebotes a promediar 15 y 6, con unas medias que van creciendo a medida que pasan las rondas. Cuando tu jugador de primer año es capaz de hacer estas cosas, lo único que puedes hacer es dar gracias por la gran gestión del GM.

Y es que todos los jugadores se contagian de este espíritu guerrero que inunda al equipo de la bahía, y esto es gracias a un jugador, cuya constitución física ha sido un quebradero de cabeza para todo el staff técnico, pero con una calidad fuera de toda norma, regla o explicación. Stephen Curry se ha ganado el amor de todo seguidor del buen baloncesto, con su manejo de balón escandaloso, ese talento innato que parece tener en los genes, el cual ha sido traspasado de padre a hijo (no hay que olvidar que Dell Curry, padre de Stephen, fue uno de los precursores de aquel término utilizado por Andrés Montes, “muñequita linda”). El número 30 es el alma mater de estos Warriors, y por ello cuidan cada centímetro de su piel al máximo, en especial esos pequeños tobillos, creados para quebrar cinturas y para destrozarse con facilidad. Cruzan los dedos en la bahía, y cruza los dedos el planeta entero, porque cuando el talento hace aparición en una cancha de baloncesto, la gente contiene la respiración, sabedora de que algo va a ocurrir en los próximos segundos.

Ya han conseguido eliminar a todo un equipazo como Denver Nuggets sin otro de sus pilares, el all-star David Lee. Ahora, están inmersos en una eliminatoria complicadísima frente a uno de los pesos pesados de la NBA, como son los San Antonio Spurs, los cuales están sufriendo en sus carnes lo que es un estilo de juego tan imprevisible y efectivo a la vez. Nadie sabe lo que ocurrirá en las próximas semanas, es imposible saber si los Warriors llegarán a la final de la NBA, la única realidad es que su serie ante los Spurs va 1-1 y la superioridad mostrada por los chicos de la bahía ha sido bastante grande.

Asi que, por el bien del buen baloncesto, y por el bien de un equipo que ha llevado a cabo una grandísima gestión, con 3 titulares adquiridos desde el draft (Thompson, Curry y Barnes), esperemos que este conjunto quede en nuestras pupilas muchos años y no pase a formar parte de nuestra memoria en unos meses, como ocurrió con Baron Davis y compañía. Eso significará que el buen gusto por el baloncesto ha triunfado sobre todos los golpes, faltas, técnicas, floppings y demás marrullería de la NBA. El triunfo de Curry sobre el resto, el triunfo del talento sobre la fuerza.

jueves, 9 de mayo de 2013

Como empezar desde cero


Si ayer veíamos a los Grizzlies y a los Knicks igualar sus respectivas eliminatorias, hoy fue el turno de Warriors y Heat. Los de Oakland volvieron a demostrar una vez más una gran superioridad sobre los Spurs, que no supieron encontrar la fórmula adecuada para frenar a Klay Thompson y a Curry. En esta ocasión, Leonard realizó una gran defensa sobre Curry, que tuvo un partido bastante más normal que el anterior (se quedó en "solo" 22 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias), pero es que anoche el que defendía a Thompson era Parker. Klay fue una auténtica pesadilla en la primera mitad para el base francés consiguiendo 29 puntos, incluídos 17 en el segundo cuarto. El escolta terminó el encuentro con 33 puntos y 14 rebotes, derrochando talento por todos lados. Es espectacular ver jugar a los pequeños de Golden State, tocados por una varita mágica. Los Spurs intentaron remontar la diferencia de hasta 20 puntos que tuvieron los Warriors en gran parte del encuentro, pero esta vez Mark Jackson estuvo inteligente, parando el encuentro cada vez que San Antonio metía dos canastas seguidas. En esta ocasión Ginobili no estuvo acertado en los minutos finales y eso lo pagaron los texanos, que ahora viajan a Oakland, donde el pabellón es una auténtica olla a presión, con camisetas amarillas por todos lados (100-91).


 Por otro lado, los Bulls se tomaron el día libre en el segundo encuentro ante los Heat, que aprovecharon para hacer sangre logrando su victoria más abultada en playoffs de la historia. Miami fue una auténtica apisonadora, sobretodo gracias al papel que ejercieron los suplentes. Entre Allen y Cole anotaron 39 puntos, comandando una batería de 6 jugadores en dobles figuras. No necesitaron en esta ocasión un gran partido de LeBron, que se fue sin anotar en la segunda parte, con 19 puntos,5 rebotes y 9 asistencias. Además, Noah y Gibson terminaron el encuentro expulsados, lo que deja la serie en un estado de combustión interesante para el viaje a Chicago. Ahora vienen dos encuentros en los que los Bulls prometen dar la cara e intentar hacer daño a unos Heat que no pueden volver a confiarse como en el primer partido (78-115).