“La sombra alargada del ciprés”. Ese era
el término que utilizaba ayer Daimiel para referirse a la impresionante
capacidad de intimidación del señor Roy Hibbert, que se convirtió en amo y
señor de la pintura en ambos lados de la cancha. El pívot jamaicano fue el
factor decisivo en la victoria de los Pacers sobre los Heat. Cada vez que cogía
la pelota en ataque ocurría algo bueno para Indiana y, cuando cualquier jugador
de Miami (LeBron incluído) intentaba entrar a canasta, el gigante elevaba sus
largos brazos hasta el infinito y desviaba los lanzamientos. Fue como un mix
entre “Blancanieves y los siete enanitos” y “El Gigante verde” (la marca de verduras).
Por si fuera poco, estamos hablando de un jugador con una muñeca exquisita, por
lo que hacer faltas no fue una opción en ningún momento del partido. El “ciprés”
terminó con 24 puntos y 11 rebotes, pero no estuvo solo. Por si fuera poca la
aportación de Hibbert, hubo un hombre que ha estado haciendo unos playoffs
sensacionales y que anoche se graduó definitivamente en la universidad de la
postemporada. Paul George jugó un partido genial en todo momento, sujetando a
su equipo cuando nadie, ni siquiera Hibbert, podía hacerlo. Cuando su conjunto
sufría las embestidas de LeBron y compañía, desesperados por no llevar la serie
a un séptimo partido, ahí estaba George con un triple para tranquilizar las
cosas. Si necesitaban un toque de atención y caldear a la grada, ahí aparecía
Paul con un mate espectacular en la cara de Bosh. 28 puntos (máximo en
playoffs) y 8 rebotes para el señor Paul George, que cada día tiene más pinta
de superestrella de la NBA.
El desarrollo del encuentro correspondió exactamente con el
de prácticamente todos los partidos de la serie. Ambos equipos estuvieron
igualadísimos en la primera mitad, con escasas diferencias en el marcador.
Miami empezó el primer cuarto con un 6/7 en triples, pero eso solo fue
suficiente para marcharse de dos puntos al terminar el periodo. Después del
intercambio de golpes de la primera mitad, el tercer cuarto se convirtió una
vez más en el juez del partido. Si en el partido anterior los Heat habían
destrozado a Indiana con un parcial de 30-14, anoche fueron los Pacers los que
provocaron el cortocircuito a Miami. Mientras que Indiana terminaba el cuarto
con un 12/17 en tiros de campo, los Heat sufrían y sufrían para anotar solo 15
puntos, 4 de ellos en los 3 segundos finales por dos faltas muy tontas por
parte de los jugadores locales. Llegados al último cuarto, con Indiana
aventajado en 12 puntos, Miami dio un arreón a los que nos tienen tan
acostumbrados, con un LeBron brutal ejerciendo perfectamente las labores de
líder. Cogió la pelota y asumió el riesgo, pero fue Mike Miller el que rescató
a su equipo del foso con 2 triples seguidos, lo cual dejó en peor lugar si cabe
a Spoelstra, que ha sido incapaz de utilizarlo en toda la serie.
Pero, cuando parecía que Miami le daría la vuelta al
encuentro y se terminaría la serie, apareció el hombre del partido. Paul
George, con su habitual tranquilidad para hacer las cosas de siempre, se marcó
un triple sensacional para volver a calentar a la grada y poner el +7 en el
marcador. Un West apático durante todo el encuentro (debido a un proceso
gripal) apareció con dos canastas seguidas, y Roy Hibbert volvió a hacerse
enorme en la pintura para llevar la diferencia en el marcador hasta la
tranquilidad que necesitaba Indiana.
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