Los Heat ponen el empate a 1 en la eliminatoria gracias, una
vez más, a los secundarios. Cuántas noches habrán salvado Chalmers y compañía a
los pesos pesados del vestuario… con un partido horrible de LeBron, superado
completamente por la defensa de San Antonio, tuvo que ser Mario Chalmers el
desatascador del encuentro. Cuando peor estaban las cosas para los Heat, con
los Spurs aguantando sin problemas los embites de Miami, apareció Chalmers con
dos 2+1 consecutivos (terminó con 19 puntos), acompañados de un triplazo de
Miller (3/3 en triples anoche) que rompió completamente el partido. Los Spurs
no tuvieron respuesta posible ante ese destello de magia que tantas veces ha
permitido a los Heat destrozar a sus rivales.
En unos minutos, la diferencia pasó de -2 a +15, sin ningún
tipo de problema. El banquillo de Miami estuvo esta vez muy acertado con 45
puntos, demostrando por qué los Heat tienen el mejor equipo de la liga.
Aportaron todos los jugadores que pisaron el parqué, algo que se traduce en
victoria cada vez que le ocurre a los de Florida. San Antonio, por otro lado,
sufrió en sus carnes el horrible partido de Parker, con 5/14 en tiros de campo
y 5 pérdidas, sumado al 3/13 de Duncan, al que se le notó completamente
agotado. La defensa de Miami fue una auténtica apisonadora para los Spurs, que
cometieron hasta 16 pérdidas, 12 más que en el primer partido. El único que se
pudo salvar de la quema fue Danny Green, un robot que no entiende de defensas.
El alero inventado por Popovich terminó con un 6/6 en tiros de campo, incluídos
5/5 en triples, pero esto no sirvió de nada para evitar la derrota.
Ahora vienen tres partidos consecutivos en el Álamo, donde
los Spurs esperan sentenciar completamente la eliminatoria, ya que la vuelta a
Miami podría significar la pérdida del anillo. En casa, los texanos no van a
dar tantas concesiones, y dos partidos seguidos malos de Parker y Duncan es
algo que no se contempla en este mundo (84-103)
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