En primer lugar, pido disculpas por no haber subido crónica
del anterior encuentro, el que igualó la serie a 2 debido a problemas de
estudios. Anoche los Spurs volvieron a comportarse como un pedazo de equipo con
todas las letras. La clave del encuentro fue, como casi siempre, tener al mejor
entrenador del mundo. Popovich volvió a dar una lección de cómo entrenar y
mover piezas a medida que pasa una serie. Ginobili venía haciendo unos playoffs
desastrosos, llegando a plantearse incluso la retirada la próxima temporada.
Ante este bajón del jugador argentino, al entrenador no se le ocurrió otra cosa
que meter a Manu en el quinteto titular, sabedor de que, ante las críticas, “Manudona”
responde como ningún jugador de la NBA.
Y así fue: el argentino participó en los primeros 10 puntos
del equipo, con un triple, una canasta y dos tiros libres, más una asistencia a
Duncan para un mate espectacular. La batalla estaba vencida, Ginobili era el de
siempre. El transcurso del partido, a partir de este momento, fue un calco del
tercer partido de la serie, con unos Spurs por delante en el marcador y unos
Heat sufriendo sin parar la gran defensa y, sobretodo, el enorme ataque de San
Antonio. Cuando no era Ginobili, aparecía Duncan con una lección de juego bajo
la pintura espectacular (17 puntos y 12 rebotes para el “jovenzuelo”). Cuando
no aparecía Duncan, era el turno de Parker (26 puntos y 5 asistencias) o de
Danny Green, que ya ha superado a Ray Allen como el jugador con más triples
convertidos en una final (anoche consiguió un 6/10 para 24 puntos). Pero, por
supuesto, el jefe del equipo de San Antonio fue Manu, que consiguió 24 puntos y
10 asistencias, muchos de estos puntos en los momentos calientes del encuentro.
La clave del encuentro estuvo, una vez más, en el tercer
cuarto. Los Spurs habían cosechado una importante ventaja durante la primera
mitad que, en cuestión de décimas de segundo, los Heat remontaron al comenzar
la segunda. Llegaron a ponerse a un punto los de Florida, pero, cómo no, tuvo
que aparecer Danny Green con dos triples seguidos, acompañados de un canastón
de Manudo que encendía a la grada. La ventaja volvía a ser cómoda para San
Antonio. Un nuevo arreón de los Heat comandado por LeBron (25 puntos, 6 rebotes
y 8 asistencias), parecía acercar de nuevo a su equipo hacia un final igualado
de marcador, pero fue remar para morir en la orilla. A partir de ese momento,
Popovich decidió que era momento de dar entrada de nuevo al héroe del partido:
apareció Ginobili de nuevo para colocar un espectacular parcial de 19-2 en el
marcador para San Antonio. El partido estaba liquidado, ya solo quedaba ver la
exhibición de triples de Ray Allen. La serie vuelve para Miami con dos
match-balls para los pupilos de Spoelstra, que van a tener que soportar la
presión de un equipo que tiene más hambre que nunca (104-114).
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