Menuda forma de empezar la final del este. Si la noche
anterior habíamos vivido una prórroga con los Grizzlies remando para morir en
la orilla ante los Spurs, anoche vivimos un encuentro de una igualdad
increíble, que se lo terminaron llevando los Heat ya que tienen a un tal LeBron
en sus filas. James decidió utilizar este primer encuentro de la serie para
realizar su noveno triple-doble en playoffs de su carrera (30 puntos, 10
rebotes y 10 asistencias). No contento con ello, decidió amargarle la noche a
unos Pacers que han demostrado que pueden hacer mucho daño a los vigentes
campeones. Después de ver cómo Paul George forzaba la prórroga con un triple
espectacular desde 9 metros (hay que decir que James no intentó ni puntear el
tiro), nos plantamos en el tiempo extra con un partido en el que ambos
conjuntos intentaban aprovechar al máximo sus cualidades.
Una vez llegados a los últimos momentos de la prórroga, con
ambos equipos logrando ventajas que el otro conjunto remontaba sin problemas,
llegó la jugada clave del encuentro: Paul George intentaba un lanzamiento de
tres completamente forzado y a la desesperada para poner a su equipo por delante
en el encuentro, pero Wade cometió el error de hacerle falta. El all-star de
los Pacers tuvo una sangre fría espectacular para anotar los tres tiros libres
y poner a su equipo por delante. Hay que hacer mención al enorme partido que
jugó Paul George. El joven jugador no sufrió la presión de estar por primera
vez en unas finales, ni de ser el buque insignia de Indiana, y terminó con 27
puntos, 4 rebotes y 5 asistencias (con un 10/11 en tiros libres). Bueno, pues
llegados a este punto del partido, con los Heat uno abajo y 2 segundos por
disputarse, decidió coger la pelota James. Tras un gran bloqueo, el MVP de la
temporada regular se quedó ante la defensa de George Hill, mucho más pequeño
que él, por lo que LeBron aprovechó para entrar hasta la cocina y anotar la
canasta ganadora del partido. No hubo ayudas, y los Pacers se durmieron
completamente, pese a que sabían que iba a ser “The King” el que se la iba a jugar.
El pabellón de Miami explotó de júbilo e Indiana se marchó hacia el túnel de
vestuarios completamente hundidos, sabedores de que era una oportunidad de oro
para arrancar una victoria fuera de casa.
De todas formas, demostraron que no va a ser fácil para los
campeones derrotar a este conjunto, ya que han cogido mucha experiencia de su
anterior encontronazo en las eliminatorias del año pasado. Si siguen
aprovechando el juego interior de esta forma (45 puntos y 14 rebotes entre West
y Hibbert), pueden hacer muchísimo daño a los Heat, a pesar de LeBron. Siempre
a pesar de LeBron. (102-103).
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