Mucho estaban tardando en aparecer los secundarios de los
Heat. Después de una eliminatoria en la que los campeones estaban basando su
juego en que Wade, Bosh y LeBron tuvieran un día inspirado (con excelente
resultado, por cierto), anoche se unieron a la fiesta varios invitados más.
Tanto fue así que hubo hasta 9 jugadores con más de 5 puntos en el partido, y
solo uno superó los 20 (LeBron, con 22). La sorpresa de la noche la
protagonizaron Chalmers, con 14 puntos y, sobretodo, un Haslem que apareció de
la nada para anotar 17 puntos con excelentes porcentajes de tiro.
Los Pacers no pudieron hacer nada ante el increíble caudal
ofensivo de Heat, y notaron muchísimo el flojo partido en defensa del conjunto.
No se puede ganar una serie a Miami a ver quién anota más puntos, más aún
cuando tienes la mejor defensa del campeonato (junto a los Grizzlies). Indiana
permitió unos porcentajes de tiro muy elevados y no aguantaron el ritmo anotador.
No fue suficiente para Indiana dominar una noche más el rebote, ya que a pesar
de los 41 puntos y 18 rebotes de los pívots, el resto del equipo tuvo un día
bastante más limitado.
El partido duró un cuarto, hasta que el intercambio de
golpes se hizo insoportable para los Pacers, impotentes viendo cómo cada vez
que cogía la pelota Haslem era canasta. La aparición del ala-pívot permitió a
los Heat crear cada vez más espacios para que el resto de los jugadores de
Miami anotaran sin mayores complicaciones, como ocurrió con Chalmers. De esta
forma, los campeones recuperan otra vez el factor campo, y los pupilos de Vogel
sufren, una eliminatoria más, ese partido de siesta que se pegan en cada serie,
que les permite coger fuerzas para afrontar el siguiente encuentro. Se pone muy
interesante la final del este… (114-96).
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